jueves, 22 de enero de 2026

Mechinales

 




Hoy he aprendido una palabra nueva: mechinal. Me la ha regalado mi amigo Francesc Cornadó, arquitecto, poeta y escritor, mientras me explicaba su importancia. Un mechinal es, en construcción, un hueco que se deja en un muro o pared para encajar en él una viga o palo horizontal de un andamio durante la obra. Por extensión, también se llama así a los orificios que se abren regularmente en los muros de contención para permitir la salida del agua y aliviar la presión. En otro registro, puede aludir a una habitación diminuta. Francesc, en este caso, hablaba de los mechinales de los muros de contención. No hace falta que explique a qué nos referíamos ni por qué acabamos en esa conversación.

Vivimos en una sociedad sin mechinales, sin huecos por donde pueda filtrarse el agua corrompida que se acumula detrás del muro. No se vislumbra posibilidad de drenaje, al menos en los próximos años. Y no es pesimismo, sino la constatación de que algunos –quienes tenían la obligación social y profesional– no calcularon bien la estructura ni tuvieron la voluntad de dotarla de aliviaderos que la hicieran segura y duradera.


Un blog es hoy una antigualla de internet, una especie de dazibao persistente en medio del ruido de las redes. En chino, dazibao designa aquellos grandes carteles manuscritos que se colgaban en espacios públicos, sobre todo durante la Revolución Cultural, para formular críticas políticas, denuncias o propaganda. Quienes seguimos escribiendo en blogs –la mayoría de mis colegas y yo misma– lo hacemos con la secreta confianza de que alguien pasará por delante de este cartel y leerá nuestras ocurrencias literarias, nuestros desahogos y, de vez en cuando, alguna breve reflexión sobre la realidad, y acaso se reconozca en estas palabras.

Atardece y ha dejado de llover. Hoy queda una pizca de esperanza: tal vez, al nombrar la cosa, empiece por fin a existir (el mechinal).




3 comentarios:

  1. Me temo, Marga, que los mechinales están donde no deben, en vez de estar en los muros de contención para desaguar el agua que se acumula en la tierra contenida, seguramente están en el seso de algunos, de tal manera que sus cerebros son un dechado de perforaciones por donde sale la estulticia acumulada.
    Los blogs son una antigualla, en efecto, en la blogesfera nos comunicamos y gracias al blog algunos hemos forjado verdaderas amistades, pues no está mal el asunto. Algunas antiguallas me gustan, por ejemplo la estatuaria griega y algunos versos de Dante, casi estoy por decirte que me gustan más que los ritmos caribeños o que los rótulos de los "supermarket - 24h".
    Abrazos.

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  2. Desde luego, Francesc, las amistades que han surgido de los blogs -y que se cuentan en más de una década en nuestro caso- nos apega a esta antigualla, que es una especie de tertulia en la que siempre hay alguien con quien charlar.
    Abrazos

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    1. Quizá, digo quizá, al no haber mechinales para desaguar nos queden las hornacinas. De estas quedan pocas, muy pocas en Barcelona, ya se sabe, la fe también se va perdiendo, pues estamos viviendo en un mundo nihilista, de desesperanzados.
      Un placer el leerte, un verdadero placer.
      Miquel

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